lunes, 21 de septiembre de 2015

De alguien que ya no existe

Simplemente no sé qué decir, como actuar que pensar, sentí toda la fragilidad durante el día; como sus duras palabras que para mí lo eran pues estas aunque indiferentes eran: para mi eran puñales que me atravesaban una y otra vez. Es ahora cuando pienso en todo lo dicho todo lo planeado todo lo que un día llegamos a decirnos: es tan frágil el ser humano? Yo creo que si es que de hecho no lo creo puedo asegurarlo. Con cada detalle aunque yo argumente que se llame “ser humano” no es más que una excusa que yo invento a las tantas y tantas falencias que me acomplejan, falencias que siempre me han acompañado. Que estoy haciendo? Le prometo amor eterno le juro lo mejor, y que hago? Solo le doy dolores de cabeza, malos ratos y con cada gesto, cada palabra hago más males que bienes que hago yo aquí cuando siempre hago sufrir a todos x mi culpa. Sé que soy una maldición solo palabras solo excusas soy un “eso” sin forma un monstruo lleno de odio, rencores y envidias; pero también soy alguien, un alguien que quiere cariño que busca amor que simplemente quiere atención que quiere que el mundo sepa que existe. No hago nada no sirvo para nada de hecho no soy nada; en esto momento veo mi cuerpo colgado de un cuerda ahorcado mi vida no vale  es simplemente una ilusión, me da pena con Dios saber que me dio un lugar en el mundo como ser humano y lo único que he hecho es llenar de penas a los que quiero, veo que no se esté mundo simplemente no es para mí. Todos dirán que soy un cobarde por dejar el mundo de esta manera dirán que me falto personalidad que me falto voluntad que soy un facilista por dejar todo de la manera más básica y simple posible buscar la forma más fácil y sencilla de deshacerme de todo. Que poco hombre soy, que estúpido, me falta mucho por hacer mucho por soñar, mucho por vivir, de todos mis sueños solo creo llegue a cumplir dos y ni eso pues creo que ninguno. Ahora siento como la muerte con su frió manto se acerca a mi cada vez más y me extiende sus huesudas y fétidas manos; pero porque hablo así de la muerte? Cuando está más que dañarme me hará un favor hará lo que nadie nunca hizo por mí; sacarme de mis problemas. Si! la muerte es una vieja amiga a la cual siempre le di la espalda pero ahora que la siento tan cerca veo lo linda y magnifica que puede llegar a ser. Más que describirla como un espectro, como un ser despreciable le daré una cálida bienvenida y mostrare mis respetos ante tan majestuosa y respetable divinidad.

Percibo su aroma aunque nunca antes la olí, la vi, o simplemente escuche su voz; sé que ese delicioso aroma a néctar carmesí proviene de ella y anuncia su llegada; su inminente presencia. Es aquí, es ahora en este punto donde calco en mis letras mí último aliento. ¡Ella está allí sosteniendo la soga esperándome! invitándome con sus manos a seguirla. Es entonces en este momento cuando la película de mi vida empieza a andar y veo como cada instante de mi vida pasa cuadro por cuadro. Hay risas, llantos, golpes, sentimientos, momentos, pero noto algo más una sombra en toda la película una figura sin forma la cual parece ser el centro de atención una figura que simplemente no puedo explicar. Veo claramente soy yo; ese ser despreciable y de tanto desagrado que odio como nada en este mundo. Es posible odiar y amar de igual manera a la misma persona? Claro que es posible no hay un ejemplo más claro que lo que siento por mí, me veo como una cosa en descomposición una masa sin forma, solitaria, y echada a la miseria; pero por otro lado solo veo un inocente es busca entre las sombras un poco de luz alguien quien guié su camino y lo impulse adelante. Ya basta de palabrería y cháchara barata; mi amiga me espera con la mano extendida. Mi gran final quien lo pensaría hoy 12 de mayo, mi obra maestra mi mayor expresión de la belleza y sin duda alguna mi mejor regalo para el mundo; un cuerpo inerte, blancuzco y en la miseria o como prefiero llamarle “Yo”. Gracias mundo por hacerme ver cuán poco valiosos son tus rincones y cuan es mejor estar muertos que andar en ti. Sin más que decir, siempre tuyo Simón.

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