De alguien que ya no existe
Simplemente no sé qué decir, como actuar que pensar, sentí toda
la fragilidad durante el día; como sus duras palabras que para mí lo eran pues
estas aunque indiferentes eran: para mi eran puñales que me atravesaban una y
otra vez. Es ahora cuando pienso en todo lo dicho todo lo planeado todo lo que
un día llegamos a decirnos: es tan frágil el ser humano? Yo creo que si es que
de hecho no lo creo puedo asegurarlo. Con cada detalle aunque yo argumente que
se llame “ser humano” no es más que una excusa que yo invento a las tantas y
tantas falencias que me acomplejan, falencias que siempre me han acompañado. Que
estoy haciendo? Le prometo amor eterno le juro lo mejor, y que hago? Solo le doy
dolores de cabeza, malos ratos y con cada gesto, cada palabra hago más males
que bienes que hago yo aquí cuando siempre hago sufrir a todos x mi culpa. Sé que
soy una maldición solo palabras solo excusas soy un “eso” sin forma un monstruo
lleno de odio, rencores y envidias; pero también soy alguien, un alguien que
quiere cariño que busca amor que simplemente quiere atención que quiere que el
mundo sepa que existe. No hago nada no sirvo para nada de hecho no soy nada; en
esto momento veo mi cuerpo colgado de un cuerda ahorcado mi vida no vale es simplemente una ilusión, me da pena con
Dios saber que me dio un lugar en el mundo como ser humano y lo único que he
hecho es llenar de penas a los que quiero, veo que no se esté mundo simplemente
no es para mí. Todos dirán que soy un cobarde por dejar el mundo de esta manera
dirán que me falto personalidad que me falto voluntad que soy un facilista por
dejar todo de la manera más básica y simple posible buscar la forma más fácil y
sencilla de deshacerme de todo. Que poco hombre soy, que estúpido, me falta
mucho por hacer mucho por soñar, mucho por vivir, de todos mis sueños solo creo
llegue a cumplir dos y ni eso pues creo que ninguno. Ahora siento como la
muerte con su frió manto se acerca a mi cada vez más y me extiende sus huesudas
y fétidas manos; pero porque hablo así de la muerte? Cuando está más que
dañarme me hará un favor hará lo que nadie nunca hizo por mí; sacarme de mis
problemas. Si! la muerte es una vieja amiga a la cual siempre le di la espalda
pero ahora que la siento tan cerca veo lo linda y magnifica que puede llegar a ser.
Más que describirla como un espectro, como un ser despreciable le daré una cálida
bienvenida y mostrare mis respetos ante tan majestuosa y respetable divinidad.
Percibo su aroma aunque nunca antes la olí, la vi, o
simplemente escuche su voz; sé que ese delicioso aroma a néctar carmesí
proviene de ella y anuncia su llegada; su inminente presencia. Es aquí, es
ahora en este punto donde calco en mis letras mí último aliento. ¡Ella está allí
sosteniendo la soga esperándome! invitándome con sus manos a seguirla. Es
entonces en este momento cuando la película de mi vida empieza a andar y veo
como cada instante de mi vida pasa cuadro por cuadro. Hay risas, llantos,
golpes, sentimientos, momentos, pero noto algo más una sombra en toda la película
una figura sin forma la cual parece ser el centro de atención una figura que
simplemente no puedo explicar. Veo claramente soy yo; ese ser despreciable y de
tanto desagrado que odio como nada en este mundo. Es posible odiar y amar de
igual manera a la misma persona? Claro que es posible no hay un ejemplo más
claro que lo que siento por mí, me veo como una cosa en descomposición una masa
sin forma, solitaria, y echada a la miseria; pero por otro lado solo veo un
inocente es busca entre las sombras un poco de luz alguien quien guié su camino
y lo impulse adelante. Ya basta de palabrería y cháchara barata; mi amiga me
espera con la mano extendida. Mi gran final quien lo pensaría hoy 12 de mayo,
mi obra maestra mi mayor expresión de la belleza y sin duda alguna mi mejor
regalo para el mundo; un cuerpo inerte, blancuzco y en la miseria o como
prefiero llamarle “Yo”. Gracias mundo por hacerme ver cuán poco valiosos son
tus rincones y cuan es mejor estar muertos que andar en ti. Sin más que decir,
siempre tuyo Simón.